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Más optimismo sin renunciar a la critica

Por: Servicios de Prensa Ultimo Diariojueves 25 de junio de 2026
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Más optimismo sin renunciar a la critica
Manuel Quiterio Cedeño 

Las tensiones que han matizado los procesos electorales en Perú y Colombia recuerdan los años duros del período que siguieron a la liquidación de la tiranía de Rafael Trujillo y los intentos de los dominicanos por organizar el proceso desarrollo en democracia, que tenemos hoy y es visto como ejemplo en América Latina y el Caribe. 
 Con resbalones y caídas en el camino, con el esfuerzo de muchos políticos, lideres empresariales y organizaciones abanderadas de la democracia, los dominicanos somos considerados como una democracia estable y ejemplo de convivencia política. 
 El post trujillismo fue un período de persecución de la oposición política, de bandas de asesinos para eliminar a los líderes de izquierda y presionar a los periodistas y medios de comunicación, además para mantener a raya bajo presión y amenazas al liderazgo de los partidos de oposición. Nadie estaba seguro entonces.
   Además de los pequeños grupos que se proclamaban de izquierda, planteaban la toma del poder por una revolución, y descartaban la democrática, los núcleos de exterminio apoyados desde la Presidencia del país, acosaban a los periodistas críticos que se arriesgaban a informar y cuestionar al régimen. 
 Eliminado el tirano Trujillo, el primer intento para promover un proceso democrático fue liquidado con el golpe de estado militar de 1963 al presidente Juan Bosch. Lo que siguió fue una revuelta militar en 1965, sofocada por la invasión del ejército de los Estados Unidos. 
 En 1966 con el país ocupado por fuerzas extranjeras, se le entregó el poder con elecciones amañadas a Joaquín Balaguer, que mantuvo a raya a sangre y fuero a los opositores, a la prensa crítica y a la izquierda. 
 Poco a poco, día a día, las fuerzas democráticas avanzaron. El PRD ganó el poder por dos períodos (1978-1986). Ese respiro abonó la democracia y creó las condiciones para que se asentara un proceso más democrático, que liquidó a Balaguer y su partido y llevó a la presidencia a Leonel Fernández, a Hipolito Mejía, y luego 16 años más para el Partido de la Liberación Dominicana con Leonel Fernández (2004-2012) y Danilo Media (2012-2020). 
 El Partido Revolucionario Moderno, con Luis Abinader ganó las elecciones del 2020 en un momento de crisis provocado por la pandemia del COVID. Repitió en el 2024 y le queda en el poder hasta agosto del 2028. 
 Tenemos un proceso democrático que dista mucho de ser perfecto, pero que nos ha dado un país, que a pesar de sus limitaciones, ha logrado crear un ambiente de paz política y un proceso de desarrollo económico y social con avances, que tienen sus limitaciones y distan mucho de lo ideal, pero que nos muestran con un mejor ambiente político, social y económico que el resto de América Latina y el Caribe. 
 La CEPAL, el PNUD y ONU TURISMO, tres organismos de las Naciones Unidas, que no son sospechosos de motivaciones mezquinas, son instituciones que así nos presentan en sus informes. No debemos ocultar nuestras limitaciones, pero es importante asumir como motivación que podemos seguir avanzando como en los últimos 30 años. Sin renunciar a la crítica constructiva, nos haría muchos bien un poco más de optimismo para vernos y proyectar el futuro.  





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